Alternativa a la residencia: seguir viviendo en casa con apoyo profesional
Entre «seguir como hasta ahora» y «una residencia» hay una tercera opción. Contamos cuándo funciona y cuándo no.
La pregunta que nadie quiere hacerse
Casi todas las familias llegan a este punto de la misma forma. Ha habido una caída, un ingreso o simplemente una acumulación de pequeñas cosas, y alguien dice en voz alta lo que todos pensaban: «¿y si ya no puede estar sola en casa?».
Esa conversación se suele plantear como si hubiera dos opciones: seguir como hasta ahora, o una residencia. En la práctica hay una tercera, y es la que muchas familias no conocen: quedarse en casa con apoyo sanitario profesional.
Cuándo quedarse en casa es viable
Vivir en casa deja de ser posible cuando falla la seguridad, no cuando falla la comodidad. Con apoyo profesional, la balanza se inclina hacia casa en situaciones como estas:
- La persona se mueve, aunque sea con dificultad o con ayuda técnica.
- No necesita supervisión continua las 24 horas.
- Hay red familiar o alguien que pasa cada día, aunque no viva allí.
- El deterioro cognitivo, si lo hay, es leve o moderado y no genera situaciones de riesgo.
- La casa se puede adaptar: quitar obstáculos, poner agarres, reorganizar espacios.
Cuándo una residencia es la respuesta correcta
Preferimos decirlo claro, aunque no nos convenga: hay situaciones en las que una residencia o una persona interna es lo mejor para el mayor y para la familia, y en ellas Altea no es la solución.
- Cuando hace falta supervisión las 24 horas: desorientación nocturna, riesgo de salir a la calle y perderse, caídas repetidas sin nadie cerca.
- Cuando hay una dependencia total para todas las actividades básicas y nadie puede cubrirla en casa.
- Cuando la persona necesita cuidados de enfermería continuos.
- Cuando la familia cuidadora está al límite y no hay forma de sostener el cuidado sin que alguien se rompa.
Si en la valoración vemos que estáis en uno de estos escenarios, te lo diremos. Vender un plan que no va a funcionar no le sirve a nadie, y menos a tu familiar.
Qué cubre Altea y qué no
Sí: fisioterapia para recuperar movilidad, fuerza y equilibrio; psicología y trabajo cognitivo para el ánimo, la adaptación y la memoria; valoración y seguimiento médico que ordena el plan y lo revisa. Todo en el domicilio y con objetivos concretos.
No: aseo, limpieza, comida, compra ni acompañamiento doméstico. No somos una empresa de cuidadores ni damos cobertura 24 horas. Muchas familias combinan las dos cosas: una cuidadora unas horas al día para lo cotidiano y Altea para la parte sanitaria. Nos coordinamos sin problema.
Y la comparación económica
Una plaza en residencia privada en Navarra supone un desembolso mensual muy superior al de un plan domiciliario, aunque la comparación no es limpia: la residencia incluye alojamiento, manutención y supervisión permanente, y un plan de Altea no. La comparación honesta es otra: si la persona puede estar en casa, ¿qué hace falta para que esté bien y con seguridad? Esa cuenta sí se puede hacer, y la hacemos contigo en la valoración. Nuestras tarifas están publicadas.
Preguntas frecuentes
¿Altea sustituye a una residencia?
En algunos casos sí y en otros no, y depende sobre todo de si la persona necesita supervisión las 24 horas. Altea aporta la parte sanitaria —fisioterapia, psicología y seguimiento médico— que hace que quedarse en casa sea viable. Lo que no aporta es presencia continua ni cuidados básicos del día a día.
Mi padre tiene alzhéimer. ¿Puede seguir en casa?
Depende de la fase y del riesgo. En deterioro leve o moderado, con la casa adaptada y con alguien que pase a diario, muchas personas siguen en su domicilio durante años, y el trabajo cognitivo y físico ayuda a sostenerlo. Cuando aparecen la desorientación nocturna o el riesgo de salir solo a la calle, la ecuación cambia. Puedes leer nuestra guía sobre alzhéimer y deterioro cognitivo.
¿Se puede combinar Altea con una cuidadora?
Sí, y es una combinación muy frecuente. La cuidadora cubre el aseo, la comida y la compañía; Altea trabaja los objetivos de recuperación y el seguimiento clínico. Nos coordinamos con ella para que el trabajo de la semana no se pierda entre sesiones.
Estamos entre una cosa y otra y no sabemos decidir. ¿Nos podéis ayudar?
Para eso sirve la valoración. Un profesional ve a la persona en su casa, mira la situación real y os da una opinión sanitaria por escrito sobre qué es viable. Aunque la conclusión sea que lo mejor es una residencia, salís con criterio para decidir.