Por qué se cae una persona mayor
Una de cada tres personas mayores de 65 años se cae al menos una vez al año, y la caída es la primera causa de pérdida brusca de autonomía. Casi nunca hay una única causa: se suman la pérdida de fuerza en las piernas, el equilibrio que falla, la vista, algunos medicamentos que producen mareo o somnolencia, y una casa llena de pequeñas trampas.
La buena noticia: la mayoría de esos factores se pueden trabajar. La prevención de caídas es de las intervenciones con mejor evidencia en salud de las personas mayores.
Las cuatro patas de la prevención
- Fuerza y equilibrio: el ejercicio específico y progresivo es la medida más eficaz que existe. No vale «andar un poco»: hay que entrenar piernas y equilibrio de forma pautada.
- La casa: retirar alfombras sueltas y cables, iluminar pasillos y baño (luz nocturna), asideros en ducha y retrete, calzado cerrado con suela antideslizante. Una revisión del domicilio detecta en una visita lo que causa la mitad de los sustos.
- Revisión médica: repasar la medicación (hay fármacos que marean), la vista, la tensión y el estado de los pies. Pequeños ajustes, gran efecto.
- El miedo a caerse: tras un susto o una caída, muchas personas empiezan a moverse menos «por precaución». Es la trampa perfecta: menos movimiento, menos fuerza, más riesgo real. El miedo se trata, combinando trabajo físico con confianza progresiva.
Cuándo actuar
El mejor momento es antes de la caída grave: cuando notas que se levanta del sillón con impulso, que se agarra a los muebles al andar, que ha dejado de salir sola o que ya ha tenido algún tropiezo «sin importancia». Cada uno de esos detalles es un aviso.
Cómo lo trabaja Altea: valoración del riesgo en el propio domicilio (persona + casa + medicación), programa de fuerza y equilibrio con fisioterapia en casa y trabajo del miedo cuando lo hay. Pide una valoración sin compromiso.