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Físicamente le han dado el alta, pero no es el mismo. Está en el sillón, no quiere ver a nadie, dice que está cansado. Ha dejado de arreglarse, de bajar a por el pan, de llamar a sus amigas. Come poco. Duerme mal o duerme todo el día. Cuando le animas, se enfada o llora.
Por qué pasa
Un ingreso hospitalario es un golpe para una persona mayor: pierde fuerza en pocos días, pierde rutinas, a veces se desorienta en el hospital y vuelve asustada. A eso se suma el miedo a volver a caerse, a depender, a «ser una carga». Y a veces el ánimo bajo estaba antes y el ingreso lo ha destapado.
No es «normal por la edad». Es frecuente, que no es lo mismo. Y tiene solución en muchos casos.
Qué es normal y qué no
Es esperable que las primeras semanas tras el alta esté más cansado, más frágil y menos animado. Lo que no es esperable es que a las tres o cuatro semanas siga igual o peor, que haya dejado de hacer cosas que hacía antes del ingreso, que no disfrute con nada, que hable de que «ya no vale para nada» o de que «lo mejor sería no estar».
Si dice algo así, no lo dejes pasar ni lo quites de en medio con un «no digas tonterías». Habla con su médico esa misma semana.
Qué puedes hacer hoy
Rutina: levantarse, vestirse y desayunar a la misma hora aunque no salga. Luz de día: abrir la persiana, sentarse junto a la ventana, salir al portal aunque sea diez minutos. Pequeñas tareas que pueda hacer (poner la mesa, doblar ropa, regar): sentirse útil ayuda más que descansar.
Visitas cortas y frecuentes mejor que largas y pocas. Y no le preguntes todo el rato cómo está; hablad de otras cosas.
Si está más débil de lo que estaba, moverse ayuda también al ánimo: pídele a su médico que valore rehabilitación, o que la fisioterapia y la psicología vayan juntas.
Cuándo pedir ayuda
Cuando pasan las semanas y no remonta, cuando en casa ya no sabéis qué decirle, o cuando la familia empieza a discutir por cómo tratarle. Una psicóloga en su domicilio trabaja con él (ánimo, miedo, adaptación) y con vosotros (cómo acompañarle sin sobreprotegerle ni presionarle). Si además hay pérdida de fuerza, el plan combina las dos cosas.
Preguntas frecuentes
Él no va a querer «ir al psicólogo».
No tiene que ir. La psicóloga va a su casa y la primera visita es una conversación. Muchas personas mayores lo aceptan mejor así que en una consulta.
¿No sería mejor que le den una pastilla?
Eso lo decide su médico. En muchas personas mayores el trabajo psicológico y la recuperación de rutinas es lo primero y a veces lo único que hace falta; en otras, se combinan.
¿Cuánto tarda en notarse?
Depende de cada persona y no lo vamos a prometer. Lo que sí hacemos es fijar objetivos concretos (volver a bajar a la calle, retomar una actividad) y revisar si se cumplen.
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